Posteado por: . | 30 diciembre 1997

2 – 30/12/1997 – 1.242 millones de fraude, definitivamente sí.

1.242 millones de fraude, definitivamente sí.

Martín Andrés García Marí

Diario de Ibiza \ Martes, 30 de diciembre de 1997 

Trata este artículo de responder a ciertas preguntas que planteaba el señor Llorenç Pou Garcias en un artículo publicado en este mismo diario el día 12 del presente con el título “1.242 millones de frau? potser si o potser no”, en el que replicaba a otro de la persona que aquí escribe titulado “1.242 millones de fraude” aparecido el 23 de noviembre. Como se puede ver la originalidad de los títulos no es nuestro punto fuerte.

El señor Pou me pedía a mí más rigor en la exposición de ciertos datos y al presidente del Consell que explicare a la sociedad ibicenca que para con el superávit de esta institución. Se ha esperado un cierto tiempo a publicar este artículo para ver si los responsables del Consell se dignaban a explicarse. No lo han hecho. Parecen ignorar una cuestión básica. Y es que en Ibiza se produce el paradigma de una situación que se da en las modernas sociedades occidentales, y que seguro que a nadie se le escapa: el poder del periodismo. Lo que aparece impreso en un periódico pasa inmediatamente a estar enraizado en la conciencia colectiva. Debe ser que los responsables del Conseil creen que van sobrados para ganar las próximas elecciones, o deben de creer que sus votantes no leen los periódicos.

Pero vayamos a responder al señor Pou, que parece más interesado en la cuestión que los responsables del Consell. Afirma que no debemos encuadrar ese superávit en el corto plazo de un año, ya que podría existir déficit de otros años. No, no hay déficit alguno que enjugar. Termina el señor Pou por asentar: “només si és de cafre estructural (refiriéndose al superávit) i per falta de despesa escauria la crítica”. Si no respondí a tales cuestiones en el primer artículo fue porque las daba por sobreentendidas. Naturalmente que si existiese déficit o fuese una situación coyuntural no habría alzado ninguna Frases crítica, pero ese no es el caso. El superávit es estructural, se viene produciendo desde hace varios años y se ha anunciado que este año también lo hará. Puntualicemos un poco: lo que es estructural no es el superávit, sino la incapacidad del equipo gestor del Consell para cumplir con los presupuestos. En los cuáles -hace poco se han presentado los del ’98- no hay una partida que diga superávit. Los presupuestos se presentan cuadrados, lo que pasa es que después no se saben cumplir, o mejor dicho no se cumplen porque no fueron realizados para cumplirse, sino únicamente para presentarse cuadrados. Veamos cómo se realizan.

Los presupuestos del Consell son bastante fáciles de realizar, ya que los ingresos vienen prácticamente todos prefijados por unas cuantas partidas provenientes de los gobiernos central y balear, y buena parte de los gastos son de mantenimiento del personal y del inmovilizado. Así que lo que hacen es ir creando partidas de una forma arbitraria, sin estudiar su rentabilidad social, y muchas veces sin el convencimiento de llevarlas a cabo, con el único fin de que al final sumen el total de los ingresos. En éste intento se llegan a crear partidas como “Turismo. mv. En Inmov. lnmat.”. En casi 2.000 páginas de darles todas las vueltas posibles a cuatro partidas, lo máximo que se detalla una partida ¡nada menos que de 100 millones! es eso.

Ya hemos dicho que se ha anunciado que este año también habría superávit, cuando los presupuesto del ‘97 se presentaron en su día cuadrados. ¿Es que se presentan unos presupuestos que saben por anticipado que no se cumplirán? ¿O es que van ahorrando para gastarlo en un año electoral? Muchas cosas deben ser incómodas en la profesión de político, pero seguro que una de las mejores cosas que tiene es que el trabajo que se realiza en el día a día es como estar todo el día de compras. Su trabajo consiste en gastar –o mejor dicho en invertir- continuamente. Pero cuando ni tan sólo eso se hace, muchas dudas deberían surgir entre los ciudadanos.

Otras cuestiones que plantea el señor Pou –la rentabilidad social del gasto y si las competencias están bien cubiertas- no las voy a responder, ya que creo que son de un carácter totalmente político y no soy yo la persona que debe de manifestarse al respecto.

Lo que se intentaba con el primer artículo era poner unas bases económicas para demostrar lo improcedente de tal superávit y luchar contra la impresión popular que tiende a creer que tal superávit es bueno y plausible. Para la “ciencia económica” un superávit de tal magnitud es inaceptable. Y en esto es en lo que al final el señor Pou, cualquier economista y yo estaríamos totalmente de acuerdo. Si todas las Administraciones Públicas hiciesen lo mismo España se encontraría ante una crisis de impredecibles consecuencias. El Ministerio de Economía supone que ese dinero ya está invertido de una manera u otra en la sociedad. El gobierno central distribuye ese dinero para crear actividad, para que circule por la economía. El Consell no es quién para retenerlo. Una administración Pública no es una institución para extraer un beneficio monetario.

Por ello digo que los presupuestos del ’96 fueron económicamente ineficaces, socialmente ineficientes y políticamente impresentables. Hemos de recordar que para ese paupérrimo autogobierno que ejercemos en Ibiza los presupuestos son con mucho la ley más importante que se aprueba en Ibiza. Así que su incumplimiento está poniendo en sería duda la propia capacidad de los ibicencos para gobernarse a sí mismos.


Deja un comentario

Categorías