35 horas semanales o morir.
Martín Andrés García Marí
Diario de Ibiza \ Sábado, 27 de marzo de 1999
Dice el señor Cuevas, presidente de la patronal CEOE, que lo de las 35 horas semanales es más una cuestión política o social que una necesidad económica. Seguramente en España y hoy por hoy pueda tener razón. Ahora estamos creando empleo sin necesidad de las 35 horas. Ello no quita que en el futuro, o en países que están en un estadio más avanzado, esa afirmación no sea ya tan real.
Pero sin ninguna duda las 35 horas serán una imperiosa necesidad económica en un futuro más o menos lejano. La simple evolución económica y social crea un proceso en el cual la mejora de la tecnología, la cada vez mayor capacitación y preparación de las personas y la mejor asignación de los recursos en el proceso productivo hace que cada día un menor número de personas pueda crear cada vez más bienes y servicios, y que estos, si se distribuyen bien, sean suficientes para la totalidad de la población.
Hay una transformación que se da en todas las sociedades avanzadas -de la que seguro que todos somos conscientes- pero en la que no nos solemos parar a pensar.
Supongamos una población activa actual (personas de 16 a 65 años) estructurada de la siguiente forma: 5% dedicada a la agricultura, 30% dedicada a la industria, 55% a los servicios y 10% desempleada. Ese exiguo 5% que se dedica al sector primario es capaz- de crear los bienes agrícolas necesarios para el 100% de la población total, cuando hace apenas 200 años se necesitaba más de un 85% para dar de comer a toda (o casi toda) la población. Si miramos en la industria ocurre lo mismo. Hace simplemente unas décadas ocupaba el 50% y hoy con un porcentaje menores capaz de crear más y mejores manufacturas.
Si este es un proceso normal (el que cada vez con un número menor de trabajadores se puedan crear más bienes) que se ha dado en la agricultura y en la industria ¿por qué suponer que no se va a dar también en los servicios, el único sector que crea empleo actualmente? Así en un futuro no muy lejano podríamos tener que con un 3% de agricultura, un 15% de industria y el 30% de servicios se estaría creando riqueza más que suficiente para toda la población. Pero ¿y el resto de la población qué hace? En este caso la única solución será repartir el trabajo.
En todo esto además se intuye una cierta paradoja. Mientras que podemos producir hasta prácticamente el infinito, no podemos consumir hasta el infinito, ya que -entre otras cosas- necesitamos tiempo para ello. En los últimos años el sector que más capacidad de crecimiento y creación de empleo ha mostrado ha sido el del ocio (turismo, deportes, hobbies, montañismo,…). Pero para el ocio se necesita tiempo. Dedicamos demasiado tiempo a producir bienes y servicios que no podemos consumir porque no tenemos tiempo para ello. Se podría crear así la paradoja ocio-negocio. El negocio no podría crecer porque no lo hace el ocio, pero éste para crecer necesita de parte del tiempo que dedicamos al negocio.
Así pues, sin duda llegará el día en que las 35 horas serán una absoluta necesidad. Aunque en estos momentos de bonanza económica sea difícil de imaginar, es perfectamente factible una crisis por colapso tipo la del 1929 por falta de salida de las mercaderías. Nos podemos anticipar a ese momento, o lo tendremos que hacer como respuesta esa crisis del sistema.
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