Universidad en Ibiza.
Martín Andrés García Marí
Diario de Ibiza \ Sábado, 12 de febrero de 2000
Hay una de las instituciones de más alto rango y prestigio entre la sociedad, que por poco que se profundizase en sus raíces se encontrarían multitud de situaciones que no se corresponden con ese alto grado de prestigio que ha logrado.
Tal institución no es otra que la Universidad. Su renombre empieza ya a tambalearse si la intentamos hacer pasar por el filtro que debe superar cualquier institución, cosa o persona para saber si recibe el beneplácito de la sociedad actual: la democracia. Y ciertamente no lo pasa demasiado bien. Casi todos los campos de nuestra sociedad, negocios, periodismo, política, juristas, ejército,… resultan ser más democráticos que la Universidad. Allí cualquier profesor tiene una patente de corso para hacer lo que quiera y no ha de rendir cuentas a nadie. En la Universidad –al contrario que en cualquier otro campo- un profesor nunca tiene que dar marcha atrás a cualquiera de sus decisiones.
La máxima preocupación de la Universidad no es la de enseñar, sino la de crecer continuamente. Está únicamente preparada para crear buenos profesores de Universidad, no ciudadanos preparados y responsables. Así que resulta ser totalmente endógama. La calidad del profesorado deja mucho que desear. Son en su mayoría profesores profesionales, que no suelen haber pisado el mundo real para nada, aun cuando su respuesta preferida es “más duro es el mundo que os espera ahí fuera”.
Y todo esto sirve no sólo para la Universidad española sino en general para la occidental. Aun siendo la más opulenta de la historia, no es ni de lejos la mejor de la historia.
Su ámbito de funcionamiento interno es totalmente indiferente a las necesidades de la sociedad que la rodea. No crean nuevas carreras dependiendo de las necesidades que se detectan en la sociedad, sino que esto dependerá de la fuerza y poder interno de los diferentes departamentos de cada Universidad. Por cualquier motivo se crea un núcleo de profesores en una determinada materia, que intentarán ampliar continuamente sus perspectivas formando a estudiantes en doctorados de tercer ciclo –sólo útiles para dedicarse a la enseñanza-, a los que después se les debe buscar una salida profesional –como profesores de Universidad, naturalmente- en nuevos centros o estudios. De esta forma los nuevos estudios se crean siempre por endogamia.
El más claro ejemplo de esto último es el centro universitario de Ibiza. El núcleo duro de la U.I.B. –el departamento de Matemáticas e Informática- ha sido el que ha dado forma a lo que tenemos en Ibiza. Y lo que tenemos en Ibiza responde a los intereses de ese departamento, para nada a los intereses de Ibiza. Con la creación de los centros universitarios en las islas menores el departamento de informática ha visto aumentar significativamente su presupuesto, además de permitirles realizar experimentos de todo tipo. Todo ello con un coste mucho mayor que con clases presénciales, cuando en Ibiza hay suficiente capacidad para crear un profesorado más que aceptable. Lo increíble es que los políticos ibicencos se dejasen meter un gol de tal calibre. En unos se puede medio entender porque la cuestión era cumplir con una promesa electoral. Pero que los actuales representantes políticos de los ibicencos no hayan ni tan siquiera intentado cambiar el estado actual de nuestro centro universitario deja mucho que desear. Así, sin habernos hecho respetar, nos encontramos con un “invento” que para nada responde a las necesidades de ibiza.
El último episodio de esta historia ha sido el nombramiento hace unas semanas del nuevo director de la Escuela de Turismo de Ibiza y Formentera, mallorquín él, naturalmente. No una persona preparada para tal menester, sino sencillamente el personaje que les sobraba y no sabían dónde colocar en Mallorca: Vicente Barros Bonnín. El paradigma de todos los males que hemos relatado. Durante mí época de universitario estudié en tres universidades diferentes, y eses señor tiene el placer de ser el peor profesor –con diferencia- que nunca tuve en ninguna de ellas. Y esto no es una simple opinión personal. Era una percepción generalizada entre los estudiantes de empresariales de Palma la capacidad de este señor como profesor. Tal es el personaje que debe dirigir la formación de los futuros profesionales del sector económico más importante de la isla.
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